domingo, 27 de noviembre de 2016

Las limitaciones auto-impuestas




MONDAY, JULY 4, 2016


Las limitaciones auto-impuestas



Así como ven este bote, ya viejo, ya muy destruido, así veo yo mi vida. Y no es porque me falte

una 
una pierna o un brazo.  No. No se trata de eso. Pero debo aceptar que ahora mi caminar es más lento 

y, con  harta  frecuencia  me  olvido  dónde he  dejado los lentes. También  me cuesta  más  trabajo 

escuchar y muchas veces me encuentro hablando un poco más alto. Sí. Es verdad.   Con el paso de 

los años, los sentidos van perdiendo su chispa. No podré saltar la cuerda ni andar   en patines  pero 

puedo nadar, hacer gimnasia o salir a caminar.  Si bien la vida no se acaba, la vejez   nos enfrenta a 

nuevos aprendizajes  ¿puedo todavía pararme en una silla o debo pedir ayuda? y   cada vez que me 

subo a la silla  recuerdo de Rosario Castellano (escritora mexicana) quien  murió  al   caerse de una 

escalera cuando quiso cambiar un   foco en su departamento. En fin, estoy en esa  etapa que, aunque

parezca   difícil de creer, llega cargada  con ciertos beneficios que  son los que me  sostienen en este

camino que se llama vida.

                                                                  

  
       También es cierto que, aunque el cuerpo ya no   responde como antes lo hacía,  mi 

cabeza no para. Y es por eso que he tomado  la decisión   de escribir este   blog.  Quiero 

 contarles  mi historia:   hechos,  recuerdos,  fantasías que pueblan mi mente. Quiero crear un 

espacio en el cual, desde la escritura o la fotografía, pueda encontrar  los porqué de mi vida. También 

me doy cuenta de que pueda ser que esas interrogantes se vayan conmigo a la tumba.

   ¡Qué teatrera soy! ¡Qué susto! 







No hay comentarios.:

Publicar un comentario